Los neumáticos están compuestos por los siguientes elementos. Conoce más sobre su composición e importancia.

Lonas: éstas son las capas textiles del “esqueleto” de la llanta. Se fabrican con cables de fibra y recubrimientos de caucho. Brindan flexibilidad y cero deformaciones. La capa final es la “lona de carcasa” para darle solidez al neumático.

Talones: están fabricados con acero trenzado de alta resistencia, recubrimiento de caucho y logran un compartimento estanco entre el neumático y la llanta de la rueda.

Lonas de cima: se colocan alrededor de la llanta para hacerla todavía más sólida y rígida. Están fabricadas con láminas de cable de acero trenzado recubiertas de caucho. También pueden fabricarse con cable de Kevlar para hacerla más resistente a las pinchaduras.

Flanco: es la zona de caucho extra grueso que va desde el talón hasta la banda de rodadura, y su función es dar estabilidad lateral al neumático. En esta parte va impresa la información sobre el neumático.

Hombro: es un pequeño borde que está donde se unen la banda de rodadura y el flanco. Sirve para que el neumático tome bien las curvas.

Banda de rodadura: es la parte expuesta que toca el pavimento. Proporciona amortización y adherencia al piso. De su composición dependen muchas características en el rendimiento de la llanta.

Entalladura y estría: estos espacios permiten dispersar el agua, la nieve y el barro.

Nervadura: es la parte más débil de las llantas, va de la parte central del neumático y sirve de refuerzo.


Fuente: goodyear.eu